Borja Cobeaga: “El que resiste, gana”

Tras dos largometrajes y una nominación al Óscar por Éramos pocos, Borja Cobeaga comparte sus conocimientos sobre el séptimo arte además de alguna que otra peripecia personal sobre su época de estudiante cuando compartía piso con su colega y amigo Nacho Vigalondo. El director vasco defiende el aporte positivo de iniciativas como ‘ValetudoDVD – Ven y estrénate en Seminci’ para algo tan consolidado como la Semana Internacional de Cine de Valladolid.

-            Su carrera está muy marcada por el humor, ¿a un director novel le hace falta más paciencia o buen humor a la espera de obtener resultados en el cine?      

Más que paciencia o buen humor creo que necesita una ilusión y una determinación a prueba de bombas. La mejor expresión podría ser “inasequible al desaliento”. Habrá muchas cosas buenas pero también bastantes palos, así que hay que estar en todo momento listo para reponerse a las adversidades. Puede ser que tu película tarde años en rodarse, que cuando se estrene no vaya todo lo bien que esperabas… Pueden pasar muchas cosas que incluso te hagan plantearte dedicarte a otra cosa, pero yo lo que he visto es que el que resiste gana.

-           En su caso, ¿ha tenido que ser muy “pagafantas” para que sus proyectos saliesen adelante?

Si con “pagafantas” te refieres a persistente, sí, pero siguiendo con tu comparación, al final no te quedas sólo con un abrazo del koala. Esta persistencia tiene su recompensa y la verdad es que no necesariamente tienes que hacer renuncias o sacrificios.

-           ¿Tiene algún actor fetiche?

Yo diría que lo más parecido a eso es Mariví Bilbao, que ha estado en la mayoría de mis trabajos. También he trabajado mucho con Julián López, Gorka Otxoa, Alejandro Tejería, Ramón Barea… Siempre que puedo y el papel lo permite, repito con ellos. Pero, por otra parte, también soy un director al que le gusta probar a gente con la que nunca ha trabajado. Lo encuentro apetecible.

-          ¿Qué tiene de especial Vaya Semanita para conseguir reconocimiento más allá de las fronteras del País Vasco?

Supongo que es llamativo porque los vascos nunca habíamos demostrado mucho sentido del humor sobre el tema político. Siempre hemos sido muy parcos, muy graves, nos hemos tomado todo muy en serio. Pero en la calle el sentimiento es diferente. El hartazgo con la situación condujo al humor y el mérito de los primeros Vaya Semanita, consistió en poner en pantalla aquello de lo que se hablaba en la calle. Llamó la atención que nos riéramos de algo que, en principio, no tiene ni puñetera gracia.

-          ¿Qué sintió al enterarse de que su cortometraje Éramos pocos optaba a un Óscar?

Creo que me puse a saltar. No me lo podía creer. Fue un subidón, la verdad. Luego, lo racionalizas. Sobre todo porque has estado en festivales y sabes qué nivel hay. Vamos, que ves cortos que son mejores que el tuyo y no han estado nominados al Óscar. Es decir, el nivel es alto pero la selección final tiene algo de casual; de haber caído bien a los académicos. Eso te pone los pies en la tierra.

-          Los días de rodaje, ¿lleva a cabo algún ritual especial?

Yo no lo llamaría ritual, pero antes de empezar un rodaje me gusta releer el libro “Así se hacen las películas”, de Sidney Lumet . Lo encuentro tan apasionado y humilde que es un buen motor para ir a un rodaje. Eso sí, todas las mañanas antes de rodar me despierto minutos antes de que suene el despertador porque me apetece mucho ir al set. Me preparo el desayuno canturreando porque me siento muy afortunado de rodar una película o un corto.

-           ¿Cuál debe ser hoy en día la aspiración de cualquier director novel?

Hacer la película, ¿no? Los resultados ya son otro cantar. Hacerla ya tiene mérito.

-          ¿Y sus consejos para conseguirla?

Cada vez valoro más la personalidad de una película y un director. Me da igual que la peli sea redonda, perfecta. Prefiero que sea irregular pero con un punto de vista original. De ahí que el consejo es antiguo: escribe sobre lo que conoces. Un profesor mío solía decir que se puede hacer la película más apasionante del mundo contando lo que te gusta desayunar.

-          Ha compartido piso con Nacho Vigalondo, ¿qué es lo que más recuerda de esa época?

 Fue breve pero intensa. Al final cada uno tuvo que tomar su propio camino inmobiliario porque habríamos llegado a las manos si seguimos viviendo juntos en aquella casa infernal. La disposición de las habitaciones era una locura.

-          ¿Cuál fue la mayor locura, cinematográficamente hablando, que sucedió en ese piso?

Los dos estábamos en el paro, buscando trabajo, así que “litrona” y peli era el plan principal aquellos días. Recuerdo que dedicamos un día entero a ver una miniserie de Stephen King. La tormenta del siglo se llamaba. Era un anticipo de lo que vino luego con los maratones de episodios de series que todo el mundo practica en su casa.

-          ¿Cómo valora su paso por ‘ – Ven y estrénate en Seminci’?

Me parece el tipo de iniciativa que debe tomar un festival serio para diversificar su contenido y su público. Lo genial de la Seminci es que puedes ver una peli de Nanni Moretti y luego, cortos caseros en pantalla grande hasta la madrugada. Eso es el cine: variedad.  Poder ver en cuatro horas una peli de Tarkovski y El jovencito Frankenstein.

-          ¿Y la compañía de Gorka Vázquez y Paco Cabezas?

Ya conocía a ambos por cauces diferentes. A Gorka de la universidad, de la época en que hizo Amor de madre, el corto en el que me fijé en Mariví Bilbao y por el que le ofrecí La primera vez, así que en ese sentido ha sido crucial. A Paco lo conocía del circuito de cortos. Carne de neón y Éramos pocos rondaban a la vez, así que tenemos carreras paralelas en el tiempo: los cortos, ya hemos hecho dos largos cada uno, hemos escrito para otros directores… Espero que el proyecto que tiene ahora en Hollywood le vaya bien. Tiene el talento necesario para tener mucho éxito.

-          Actualmente, ¿tiene algún proyecto en mente?

Estoy escribiendo junto a mi guionista de siempre, Diego San José, una peli para otro director. Poco se puede saber del asunto pero me gusta escribir para otros, aprendo bastante.

 

1 Comment

  1. Copito222 dice:

    Además de la frase usada como título, me quedo también con que “al final no te quedas sólo con el abrazo del koala”. Buena entrevista ;)
    Saludos!

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