Álvaro Martín: “Busco cortos que impacten al espectador. Raros, transgresores, incómodos”

Dos personajes miran al pasado con añoranza, con la melancolía de quien siente que lo mejor ya pasó y que no volverá. Recuerdan los años de juventud en los que se dedicaban a asesinar mujeres sin ningún tipo de remordimiento. Álvaro Martín dirige un corto en el que planean nombres como el de Quentin Tarantino y que participó en la edición de 2012 de ValetudoDVD-Ven y Estrénate en Seminci.

La premisa de Sin gasolina no merece la pena jugarse la vida no es nada convencional. ¿Cómo acoge el público la historia de esos dos personajes con un pasado tan turbio?

La primera vez que lo presentamos en público fue en el ValetudoDVD-Ven y Estrénate en Seminci y lo primero que te digo es que presentar un corto en un cine ante tanta gente desconocida es una experiencia que todo el mundo debería probar. En cuanto a la acogida, esta no pudo ser mejor: la gente se quedó pegada al asiento durante los poco más de cuatro minutos que dura el corto, creamos un silencio total. Incluso con los pequeños toques de humor del final la gente no sabía muy bien si reírse o no.

¿Cómo surgió la idea? ¿Qué es lo que proponías contar antes de arrancar?

La verdad es que para que negarlo, la idea se me vino justo después de ver la película de Tarantino Death Proof. Mucha gente me dice de hecho que el corto les recuerda a esa película, algo que me tomo obviamente como un halago. Vi la película, me encerré en la habitación y me puse a escribir hasta que di con un pequeño relato y a los pocos días se me ocurrió: ¿por qué no hacer un corto con esto?

A la hora de contar una historia en unos pocos minutos, el trabajo previo de guion me imagino que es crucial. ¿Cómo fue esa etapa? ¿Se  quedaron muchas ideas fuera para encontrar el equilibrio en el corto?

La verdad es que esta ha sido la primera vez que no ha habido guión propiamente dicho. Escribí el relato y directamente trabajamos con él para adaptarlo a la pantalla. Quería sobre todo un corto muy visual, que la imagen fuera paralela a la historia en todo momento, que alguien que no hablara español pudiera entender el corto con las imágenes. Y en cuanto a ideas sí que me hubiera gustado meter más, hacerlo más gráfico, con sangre y vísceras. Pero quería dejarlo por debajo de los cinco minutos, además de que esas cosas valen dinero, así que así se quedó. No obstante ya ha dado vueltas por mi cabeza una versión más larga del corto que quizás algún día vea la luz.

¿Hay alguna película, algún director, en los que te sientas identificado? ¿De dónde vienen tus influencias?

Como todo el mundo, cada cual tiene sus gustos. A mí lo que me fascina es el cine clásico hollywoodiense: John Ford, Howard Hawks, Orson Welles… Pienso que el nivel de buen cine que pusieron aquellos hombres tan extravagantes y tan bien vestidos es el techo que no se puede superar, o que al menos no se ha superado hasta el momento. Por debajo de ahí puedo decirte que me encanta el cine americano más o menos independiente: Scorsese, Tarantino, los Coen, Jarmusch… De todos estos las influencias son visibles en mayor o menor medida. Personalmente intento meter originalidad en todo lo que escribo. Busco que todos los cortos que hacemos impacten en el espectador: que tengan un elemento raro, que sean más o menos transgresores, incluso incómodos a veces. La idea es mover emociones buscando la tan perseguida unión de arte y entretenimiento. Y la verdad es que puede decirse que estoy bastante contento con el resultado de , con la frivolidad con la que se trata el tema del asesinato y con la mezcla de este tema con toques de humor que aturden hasta cierto punto al espectador que ya no sabe si ante lo que está viendo es políticamente correcto reír o no.

Desde vuestra productora habéis realizado ya un buen número de cortos o vídeos de todo tipo. ¿Qué es lo que preferís rodar? ¿Tenéis planes de algo de mayor envergadura?

La idea de la productora se me ocurrió como manera de poder hacer cortos de una manera más directa y más fácil. A la hora de poder mover proyectos, vender ideas o pedir favores es más fácil a través del nombre de “una empresa seria” con web y todo, que a través del nombre de un anónimo estudiante de veinte años. Al principio empezamos unos pocos amigos, pero a medida que hemos ido haciendo cosas se nos ha ido juntado más y más gente, algunos colegas y otros desconocidos, con ganas de colaborar. Por lo que ahora somos una productora con muchísimos miembros, hay veces que incluso tenemos overbooking de gente dispuesta a ayudar, y eso la verdad es que es de agradecer. El cuanto al propósito, este desde siempre ha sido el de hacer cortometrajes. Ese ha sido y es el objetivo, aunque hayamos hecho ocasionalmente algún trabajillo audiovisual que nos ha salido para poder sacar algo de dinero para financiarnos. Y ahora estamos en plena postproducción de un corto titulado: El adorable inquilino. No puedo decir mucho de él por el momento salvo que es el corto más ambicioso y con mayores medios que hemos realizado hasta la fecha.
Y, desde dentro, ¿cuál es tu impresión de la industria audiovisual en nuestro país? ¿Qué le falta? ¿Y cuáles son sus puntos fuertes?

Yo creo que todo aquel que hace cortos y que tiene ilusión por esto sabe que, en mayor o menor medida, la cosa está muy chunga. La verdad es que el cine español está muy malito, y cada vez que aparece una noticia es para anunciar algo peor. La gente ya no va casi al cine, y cuando van, van a tener una experiencia que la pantalla de un ordenador no puede dar: imágenes espectaculares, sonido envolvente, efectos especiales… Quizás por ello la respuesta sea hacer películas de mayor presupuesto, como paradójicamente forma menos arriesgada de hacer cine, dinero llama dinero. El ejemplo perfecto lo tienes con Lo imposible, que ha sido todo un éxito en recaudación. Ante todo quiero dejar claro que el problema no es por falta de materia prima: hay un montón de gente joven currando ahí fuera, gente con muchas ideas y un montón de ganas. Pienso que por ello es importante apoyar a la gente que estamos empezando, sobretodo en una ciudad como Valladolid, una ciudad muy cinéfila pero no tan “cinematográfica” como Madrid o Barcelona. Por eso son tan importantes festivales como el ValetudoDVD o el Rodinia, iniciativas que hay que defender y promover como elementos culturales positivos de la ciudad.

Sin gasolina no merece la pena jugarse la vida on Vimeo.

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