Miguel Espeso: “Mi corto un juego visual, al crearlo quería comunicarme con el público”

Miguel Espeso es un joven con un firme recorrido en el mundo audiovisual. Empezó actuando en el corto Cinco sentidos de Adrián de la Iglesia. Un experimento visual sobre las relaciones de pareja que le introdujo de modo firme en este mundillo. En 2009 comenzó en su faceta de director con el corto “Sueños”, con el que participó en el certamen Cine Instantáneo del Espacio Joven, organizado por el Ayuntamiento de Valladolid.

El trabajo en equipo le resulta fácil y así dirigió en 2010 “Crisis de identidad” dentro del Festival OFF de la Universidad de Valladolid junto con realizadores de toda España. Ha ido compatibilizando sus trabajos como director con algunos de actor hasta llegar a 2012 y dirigir “” con el que participó en ValetudoDVD Ven y Estrénate en Seminci.

Tan pronto diriges como eres guionista o, si la ocasión lo requiere, te dedicas al montaje… ¿Crees que esta profesión necesita esta adaptación constante?

Para mí nunca ha sido una profesión. Tengo muy poca experiencia haciendo cortos, pero es cierto que, cuando estás empezando en esto, o si te dedicas a ello como una afición, tienes que aprender a hacer absolutamente todo, trabajar en todas las fases del proyecto. Para mí precisamente eso es lo que me hace preparar un corto nuevo; la oportunidad de aprender más sobre escribir un guion, rodar unas tomas y editar un vídeo. Aún pienso en cada corto como si fuera una especie de práctica para una asignatura, en la que puedo explorar un poco más. No son un objetivo sino un proceso, en el que aprendo de todo. Nunca he sido un director técnico, de los que saben un montón de cámaras y planos. Dedico mucho tiempo a los actores, por ejemplo. Me gusta más verlo como un todo.

¿Qué te llevó a dedicarte a este mundo tan especial pero a la vez tan duro y difícil de llevar adelante?

Me empezó a gustar el cine como medio por el que se transmiten cosas de muy pequeño, y creo que se me ocurren muchas tonterías que se pueden convertir en una película, es una pequeña cualidad que tengo. Creo que fueron esas dos cosas, unidas, las que me lanzaron a todo esto. Unos años después participé como actor en un corto de un amigo, y vi tantas cosas que me gustaban (y tantas otras que quería hacer mejor), que empecé a pensar en escribir alguna historia. Mi empujón fue gracias a un concurso que organizaba el Ayuntamiento, y que ya ha desaparecido (como tantos otros), y que se llamaba Cine Instantáneo, por el que tenías que rodar un corto en 24 horas y montarlo en ocho. Ahora me doy cuenta de que, cuando nada me fuerza a trabajar, como ocurrió esa primera vez, me cuesta muchísimo empezar por mi propia iniciativa. Me falta esa disciplina personal. Por eso creo en la importancia del apoyo con iniciativas de ese tipo.

En 10 minutos os habéis juntado un grupo de amigos para reflejar como tú dices un experimento y a la vez un juego para los aficionados al cine. ¿Cómo crees que le ha llegado al público?

Bueno, lo cierto es que aún sigo con la duda. Me he dado cuenta de que es muy posible que nunca lo sepa, algo que nunca pensé cuando estaba haciendo el corto. Imaginaba miles de reacciones diferentes, un éxito tangible, o al menos muchos comentarios aprobadores. Es un juego visual, y por lo tanto al crearlo quería comunicarme con el público y sentir ese feedback. Pero una vez que has dedicado tantas horas y tantos quebraderos de cabeza lo cierto es que cuando todo termina, das el tema por zanjado, respiras y empiezas a dedicar tu mente más al siguiente proyecto que a repasar el anterior. He leído muchas veces que eso es también lo que les pasa a los directores importantes, así que ya tengo algo en común con ellos, de lo cual me alegro. Digamos que la obra adquiere su propia vida después de terminarse. Es como un amigo con el que te tomas un café de vez en cuando y te cuenta un poco qué tal le va; yo, de vez en cuando, consulto el número de visitas en la red de mi película, o alguien me felicita porque la ha visto, o algún amigo me cuenta que no le ha atraído en absoluto… tiene que pasar un poco de tiempo para poder recibir eso de la gente.

A lo largo de tu carrera has llegado incluso a meterte en una residencia de ancianos para conseguir actores haciéndote pasar por personal de Seminci, ya que te habían fallado dos personas mayores el día antes. ¿Hasta dónde has llegado por rodar un corto?

Bufff, no sabría decirte. Otra de las mejores cosas de esto, que se disfruta como un niño, es que hacer cortos te da carta blanca para tener todo el morro del universo. Y además, siempre estás fuera de horario o de calendario, o algún tema ha fallado, por lo que tu propia tensión te ayuda a lanzarte, incluso aunque no seas una persona así. Eso de la residencia de ancianos me ocurrió con mi primer corto. Quedaba un día para rodar y se me “cayeron” del proyecto dos personas mayores, un hombre y una mujer, a los que yo no conocía personalmente, pero que se habían comprometido. Ahora, cuando lo pienso, me doy cuenta de que yo, realmente, iba a hacer ese corto. Y punto. No había ninguna otra posibilidad. Era mi pequeña pasión y esta certeza de que lo iba a lograr anulaba cualquier posibilidad de que las cosas fueran mal. Es esa certeza la que tenemos que buscar en nuestras propias pasiones, sean cuales sean. Si sabes positivamente que vas a gustar a la chica, es lo que va a ocurrir. ¿Hasta dónde he llegado? Pues he hecho creer (involuntariamente) que un hombre había sufrido un ataque al corazón dentro de un bar a unos clientes que no sabían nada, he hecho llorar a un niño alejándole de su madre (y luego no pude incluir su parte al final), he soplado en la oreja a un actor en un ejercicio para ponerle nervioso, elegí para el beso a la chica al único actor gay, hice pasar  media mañana fría de noviembre en la calle a veinte actores que podrían haber estado dentro del bar (de lo que me di cuenta después)… La verdad es que nunca lo había pensado, pero me estoy dando cuenta de que soy un poquito tirando a cabrón como director. Os doy las gracias por hacerme pensar en esto.

¿Qué género es el que más te gusta trabajar y cuál crees que es con el que más se identifica el público?

En el mundillo en el que nos movemos, el de los cortos amateur, los festivales de bares y las pelis destinadas principalmente a gente joven, creo que la comedia es la que más puede llegar al público. He descubierto esto con el tiempo. En parte porque un tema serio exige mucha más calidad para gustar, y en parte porque aún, como espectadores, tenemos el chip en la cabeza de que si un corto nos ha provocado sensaciones “malas” (miedo, angustia, soledad, tristeza…), significa que la obra no nos ha gustado, cuando es precisamente todo lo contrario. Yo no tengo un género favorito, ni tampoco experiencia suficiente para elegir, pero sí tengo muy claro que me gusta sorprender. Mostrar, sin necesariamente hacer reír, que las cosas son positivas, y comunicarme de manera que el espectador pueda ver que estoy cerca de él, que ve la película. Demostrarle, en parte, que él mismo podría haber hecho algo así. Todo está en la idea original, que da forma a todo lo demás.

En el futuro, ¿quieres seguir alternando diferentes facetas dentro de este mundo como es la dirección, el montaje… o  te quieres centrar en alguna faceta en especial?

Me gustaría seguir haciendo de todo. De hecho, también actúo, y lo disfruto muchísimo. Yo soy trabajador social, y no me he visto aún en la necesidad de buscar mi camino en todo esto de hacer películas. Hago cortos como quien pinta óleos, por entretenimiento propio y por disfrute de los demás -si se consigue lo segundo-, pero no por necesidad profesional. Estoy encontrando apasionante la fase del montaje en este momento particular, y me pongo a jugar muy a menudo con todas las herramientas que me da el ordenador. Siempre digo que un programa de montar vídeos con sus transiciones, efectos y todo eso, es uno de los mejores juguetes para adultos que hay. Todo el mundo debería probarlo. Y si además lo haces con una historia sacada de tu cabeza y que se hace real, ya es una pasada.

Con éste ya son varios festivales o certámenes a los que has presentado tu trabajo, ¿qué ha significado participar en ValetudoDVD?

Creo que ha sido la experiencia más “a lo grande” que ha tenido una de mis películas hasta ahora. Cuando se proyectó en el cine, durante la Seminci, yo no pude asistir por motivos de trabajo, pero 10 Minutos lo hemos dirigido tres personas (Kike Palau, Pablo Fuentes y yo), y uno de ellos sí pudo acudir, y luego hablé con él por teléfono. Sólo oír de su boca, que una sala entera se había reído con tal o cual escena, o que se habían oído aplausos al terminar, la verdad es que me dio un subidón increíble. Os agradezco, sobre todo, que sigáis existiendo vosotros y algunos como vosotros, sólo eso, porque con la que está cayendo con esto de la destrucción sistemática de la cultura, ver un poco de apoyo por parte de profesionales la verdad es que nos da la vida.

¿En qué proyectos estás trabajando ahora?

Tengo dos ideas principalmente, aunque ambas son eso, una idea todavía, y puede que se lleven a la realidad, o que se cambien por otras: la primera es un corto sobre la consulta de un médico, que tiene que explicar a su paciente un trastorno mental muy extraño que ha sufrido (y que también será un juego visual) y la segunda es un posible documental sobre esta libre y moderna ciudad en la que vivo, que es . Por si no se nota por escrito, las palabras “libre” y “moderna” las digo con un tono que harían explotar el detector de sarcasmos.

¿Animarías a las personas que quieren dedicarse a este mundo a hacerlo? ¿Y a presentarse a este tipo de iniciativas?

Por supuesto. Las iniciativas como esta, en parte, las creamos nosotros, los interesados, y si no nos damos cuenta de lo fácil y gratificante que es grabar cortos, el mundo del cine amateur irá muriendo. Quiero animar a todo el mundo a darse cuenta de que no hacen falta medios especiales para hacer películas de ficción. Ni siquiera un talento especial (yo no llegaría al cuatro sobre diez en un examen de conocimientos técnicos, escritura de guion, edición de vídeo, manejo de cámara, ni cualidades interpretativas, pero aquí estoy). Hago cortos, me lo paso que flipas, le echo todo el morro para conseguir material y a veces hasta le gusta a la gente lo que hago. Eso no me lo quita nadie.

Ficha técnica 10 Minutos

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